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| Vintage and Chic |
Volver a clases de restauración es como retomar una terapia tras una larga etapa de desorden personal.
Han sido cuatro largos meses de espera, de parón de trabajos manuales. De interrupción de una de mis actividades preferidas que recientemente he descubierto, un pilar de mi nuevo estilo de vida lenta lejos de la capital.
He dejado a medias una preciosa cómoda, con mucho valor sentimental, sobre la que estoy trabajando en un cambio de imagen radical. Confío en que el resultado me guste lo suficiente como para dedicarle un post próximamente. Tanto como mi trono o el revistero envejecido.
La cuestión es que no me gusta nada la sensación de quedarme a medias, pero menos en algo que me apasiona. Pero es que en Cartagena los meses de verano son bastante muertos. La gente se pone el chip de playa y corren como descosidos a sus viviendas de temporada, en muchos casos hasta bien entrado el otoño. Y todo se paraliza. Congelado en el tiempo.
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| Detalle del trono que restauré hace tiempo. Aquí puedes ver más detalles. |


