Lo que más me emociona de haber formado una familia es que la hemos moldeado a nuestra medida, y que a pesar de ser 4 miembros con necesidades muy diferentes, al final somos capaces de organizarnos y funcionar juntos. Y eso que compatibilizar la vida de una familia con perro y un bebé a veces no es fácil, pero si posible.
Hace tiempo que quería hablar de ello, porque estoy segura de que hay muchas parejas con mascota que se plantean tener un hijo a las que esto les puede ayudar, o que ya tienen niños y están valorando incorporar miembro peludo.
Son varios los miedos que pueden rondar la cabeza cuando se piensa en juntar a animales y niños, pero creo que con sentido común y siendo consciente de que este tipo de familias necesitan algo más de trabajo, el resultado puede ser muy satisfactorio.
Nosotros estamos en ese momento en el que comenzamos a recoger frutos, así que me doy cuenta de que el tiempo que destinamos de verdad vale la pena al observar que Emma se queda fascinada con todos los perros y con el amor que les demuestra abrazándoles.
Hace algún tiempo os hablé de cómo tomamos nosotros la decisión de tener perro y qué temas me parecían importantes a tener en cuenta en este proceso. Con hijos por en medio el proceso se complica un poco más, aunque en el fondo creo que la cosa sigue yendo de compromiso y amor...












