Preparar la llegada del bebé no sólo está significando el curso preparto, leer mucho y hacernos con toda la logística y ropita necesaria apenas terminada la mudanza. También ha supuesto mi parte preferida: crear un espacio único para nuestra hija.
Quería que la habitación en la que va a crecer fuera especial, aunque nada fuera de lo normal. Que los colores escogidos fueran acogedores y luminosos, pero no demasiado fríos. Atemporal y sencilla, pero tampoco pecar de impersonal.
Busqué un papel bonito para empapelar una pared y pintar le resto de un tono complementario. Además, mi madre y yo nos hemos puesto mano a mano como locas a poner a punto alguna que otra pieza para aportar ese toque familiar (y que espero iros enseñando poco a poco).
Esta casita de madera colgante la hizo mi abuelo para mí y me la regaló cuando tenía 11 años. Ha estado colgada en mi cuarto de casa de mis padres desde entonces. Me ha visto jugar con barbies, hacerme adolescente y entrar en la universidad. Pero lo más especial de todo es que detrás tiene escrita una dedicatoria firmada por mi abuela y mi abuelo.
La verdad es que mi madre tuvo una gran idea cuando me propuso transformarla para colgarla en el cuarto del bebé. Pasar tiempo trabajando juntas en algo que a ambas nos apasiona ha sido una manera de hacer mucho más especiales los preparativos y el resultado me encanta.

