Tocan unos días de resguardo en casa, donde todo se simplifica a leer, ver películas, recibir visitas, algún ramo de flores, y comer bombones.
La importancia del tiempo se minimiza, igual que lo hace la tarea diaria de escoger qué ponerse, el pijama es el protagonista de mis cuatro paredes. Los esfuerzos físicos se reducen por orden del médico, y proporcionalmente SE DISPARA LA ACTIVIDAD DE LA MENTE.
No para quieta, particularmente aquella parte del cerebro que incansablemente busca la belleza estética.
En esta ocasión no paro de engordar mi perfil de Pinterest con ilustraciones a pleno color con tintes bastante recamabolescos, y otras sospechablemente infantiles. No soy capaz de identificar una preferida. Cada una de ellas me atrapan y piden gritando una pared para ser colgada. A falta de suficientes muros físicos he optado por usar el de mi propio blog para ir satisfaciendo el ansia, por eso de que REPRIMIRSE NO ES BUENO..
Confío en que os gusten tanto como a mí.














