Se acercaba la fecha prevista para que Pablo (el bebé de una gran amiga) naciera, y me apetecía tener un detalle especial.
Sabía que la familia ya había realizado todas las compras necesarias para recibir al nuevo miembro como se merecía, por eso la idea de regalarle un juguete o algo de ropa no me llenaba del todo. Deseaba algo especial para un niño que iba a ser especial.
Yo recuerdo y conservo aun algunas cosas que adornaban mi habitación, alrededor de las cuales he crecido. Una lámpara, un espejo pintado, una sillita...Cada vez que las miraba recordaba que habían sido hechas por seres queridos sólo para mí y eso me hacían sentir única.
De ahí que se me ocurrió la idea de comprar esta silla mecedora de pino, darle mi propio toque y personalizarla con el nombre del bebé.



