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14 abr 2014

Hoy nos perdemos

ana-lee.livejournal.com

Hoy nos perdemos.
ESCABULLIMOS, ESFUMAMOS, DESTERRAMOS, DESAPARECEMOS.

Hoy nos fugamos a destino prometido.
Objetivo: gastar el cien por cien de la batería de tanto callejear. Volar en bici mientras el resto se enerva frente al volante. Pegar la nariz en los escaparates hasta que se hiele. Llenarnos los ojos de piedras y verde. La nariz de delicias. El paladar de lo que nos de el bolsillo.

pinterest.com/nataliejadore

17 dic 2012

MOLA MUCHO - NO MOLA NADA II


Comienzo de semana, y como dicen los Boomtown Rats I DON´T LIKE MONDAYS!!!





Para que no decaiga  el ánimo hoy voy con un poquito de humor y alegría para compensar.
Añadamos algunas aventuras y desventuras más a la lista del Mola mucho/No mola nada. Espero que os gusten.


1. Decidirte a tomar un reconfortante baño, llenar la bañera hasta los topes, añadir aceite corporal, absolutamente decidida a lucir una piel más suave que la del bebé del anuncio.
Disfrutar hasta tal punto que pierdes la noción del espacio-tiempo y acabas metiendo la cabeza en el agua, pero cuando sales te das cuenta de que tu pelo tiene una textura tan tan grasienta que parece que no te has lavado el pelo en seis meses, algo que ni consigues eliminar después de varios intentos desesperados de lavarte el pelo.
Afortunadamente tu madre está allí para salvarte de la situación lavándote el pelo con Fairy. NO MOLA NADA.



2. Comerte las natillas caseras que tu madre ha preparado y sustituir el contenido por crema de calabacín, al que le añades la tradicional galleta María para evitar sospechas, y colocas de nuevo en su lugar.
Esperar a que tu hermano el gorrón abra la nevera y se le iluminen los ojos al encontrar el tentador postre. Mirar pacientemente como coge una cucharita y no perder detalle de la expresión de su cara cuando por fín lo engulle. MOLA MUCHO.



3. Llevar casi treinta minutos de conversación telefónica con una amiga, en la que has tratado todos los temas posibles de tu rabiosa actualidad, acordarte de que estabas esperando una llamada y comenzar a buscar tu móvil por toda la casa, “maldita sea que yo lo he visto hace nada, que estaba aquí mismo”. Comentarlo con tu amiga, que te aconseja que mires en los sitios comunes, como por ejemplo encima de la mesa o que pienses cuándo es la última vez que lo utilizaste…
Tonta de ti, hasta treinta segundos después no caes en que lo estás utilizándolo ahora mismo para hablar con tu amiga, que tampoco cae en la cuestión, aun cuando ha sido ella la que te ha llamado al móvil. NO MOLA NADA.



4. Tener un poco de hambre, coger un yogurt de la nevera, pero antes de abrirlo chequear por si acaso la fecha de caducidad, que resulta ser justo en día en el que te casarás dentro de tres meses. MOLA MUCHO.



5. Despertarte de sobresalto, mirar el reloj, comprobar que te has dormido y llegas tarde a la importante reunión que llevas preparando semanas.Convencerte de que si haces las cosas imprescindibles muy rápido aun puedes llegar a tiempo.
Sorprenderte al creer que el universo debe estar de tu lado esa mañana porque los semáforos se abren a tu paso, consigues aparcar a la primera y estas entrando por la puerta con sólo un minuto de retraso...Y por casualidad diriges la mirada al suelo y descubres que te has puesto un zapato diferente en cada pie, llevas falda y te toca exponer de pie ante varias personas. NO MOLA NADA.  



6. Entrar en una sala de espera cualquiera en la que te encuentras a un niño de unos doce años, el cual parece bastante aburrido ya que entabla una divertida conversación contigo, en la que te pregunta la razón de tu visita al lugar en cuestión, tu nombre, edad y sospechosamente comienza a alardear de que quiere ser escritor y que ya ha escrito un libro.
Cuando por fin la mujer de recepción asoma la cabeza y dice el nombre del niño anunciando su turno, éste se levanta, coge su mochila y tímidamente te mira y te pregunta si tienes tuenti por si quieres quedar un día de estos... No sé si ligar con un niño veinte años más joven que tú MOLA MUCHO O NO MOLA NADA, pero es BASTANTE SURREALISTA.



16 oct 2012

LA FIEBRE INVITADA


He caído gravemente enferma. Ninguna píldora, antibiótico, remedio casero, ni medicina natural curará mi dolencia. Mi enfermedad tiene un nombre claro: la "FIEBRE INVITADA". ¡Cuidado que contagia!




Ha llegado a mi vida un desenfrenado calendario de las bodas para el 2013, y yo con estos pelos...
Aun hay tiempo, pero mucho que preparar para lucir nueve estilismos entre mayo y septiembre. Nueve citas, noche y día, entre las que confieso que hay algunas que destacan sobre otras. Años de amistad, confesiones diarias e ilusiones compartidas hacen que lo mejor de mis looks se lo vaya a llevar julio y agosto. 

Y como nueve son muchas, y aun hay posibilidades de que ese número siga en aumento, no tengo más remedio que tirar de fondo de armario, préstamos, y mucha imaginación para repetir lo mínimo y no escatimar en el resultado.

Todo esto puede parecer misión imposible, pero no pienso darme por vencida.
Para lograrlo aplicaré al siempre clásico "dos estrategias":

1. La primera opción es la de darle prioridad absoluta al vestido. Quizás un diseño más arriesgado, corte original o estampado llamativo que no deje demasiado lugar a los complementos. Así no necesitamos dedicarle demasiado tiempo a estos últimos, y podemos repetirlos varias veces.

2. El segundo recurso pasa por darle la vida a los complementos y dejar al vestido en un segundo plano (versátil y básico siempre).
Esta vía es apropiada si dispones de un gran elenco de amigas, hermanas, primas, tías que te abren de par en par las puertas de su amplio armario plagado de chucherías bodiles varias. 
Los bolsos, tocados, chaquetas, broches, pendientes, y las gargantillas son más fáciles de prestar que un vestido, ya que para que éste siente bien necesitas tener una talla y complexión parecida a la de la persona que te lo cede.



A toda esta teoría sumo las recopilación de mis imágenes preferidas.
Tocados, joyas, pamelas, clutchs, peinados, americanas, vestidos y deslumbrantes sonrisas...
ABSOLUTAMENTE ENGANCHADA A TODAS ELLAS.












18 sept 2012

Mola mucho / No mola nada



Una recopilación de las mejores y peores situaciones de ridículos vividas, anécdotas que casi parecen chistes, accidentes domésticos que se vuelven comedia. Cosecha de amigos, familiares y propia.

Porque, cuando después de ponernos como un tomate, el único consuelo que nos queda es recopilar algo más para contar y hacer reír. Porque todos llevamos un poco de comedia dentro, sólo hay que dejarla salir de los días más atropellados de nuestras vidas.

1. Ir a buscar algo en el bolso y encontrar por casualidad una chocolatina que dejaste olvidada un par de días atrás. MOLA MUCHO.


2.  Querer rizarte las pestañas, coger el rizador, apretar liberar. No comprender por qué tu mejilla está llena de pelillos, y desgraciadamente comprender que el rizador se ha roto y ha cortado tus pestañas cual guillotina. Mirarte al espejo de nuevo y ver que la diferencia con el otro ojo es más que evidente. NO MOLA NADA.

3. Darte cuenta de que siempre has llevado la misma camisa al revés, porque de repente encuentras la etiqueta delante, pero decidir no cambiarla porque estás convencida de que así queda mucho mejor. MOLA MUCHO.


4. Pensar que hoy debes de estar monísima, porque desde que has salido a la calle todo el mundo se gira para mirarte. Pero después de viajar en metro y llegar a la oficina, tu compañera te dice que llevas una percha colgando en la espalda. NO MOLA NADA.


5. Castigar a tu hijo guardando todos sus juguetes en el trastero, decirle que se los regalaste a los niños pobres porque él se portó muy mal. Corre a su cuarto y vuelve con la cara manchada ligeramente de negro y suelta “¡Ála, ya soy un niño pobre!”. MOLA MUCHO.


6. Terminar de comer, salir del restaurante, oír detrás de ti la voz de alguien que grita “Perdona!!!”. Te das la vuelta, una chica corre hacia ti para advertirte que llevas enganchado el extremo de tu falda por dentro de tu ropa interior. NO MOLA NADA.


7.  Decirle a un amigo los bonitas y largas  que tiene las pestañas, bromear con lo bien que le quedaría el rímel, y acabar poniéndole barra de labios, eyeliner y los zapatos de tacón más altos de tu armario. MOLA MUCHO.



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